Los cuentos como estrategia de Educación Financiera para Niños

Los cuentos como estrategia de Educación Financiera para Niños



Mucho se ha hablado de los beneficios de los cuentos y de cómo podemos utilizarlos con un fin educativo. En relación con la Educación Financiera, quiero resaltar tres beneficios que pueden tener:

  1. Son una fuente de enseñanza de aquellos valores que queremos transmitir.
  2. Facilitan que los niños y niñas desarrollen su imaginación y creatividad
  3. Fomentan la búsqueda de diferentes estrategias para enfrentar los problemas que se presentan.

–       Para conseguir el primer beneficio, es importante enseñar a manejar el dinero incluyendo en esta enseñanza los valores que deseamos que los niños y niñas adquieran.  Por ejemplo, si les vamos a enseñar a ahorrar, relacionemos el ahorro con valores tales como austeridad, paciencia, perseverancia, disciplina, etc.

Al narrar cuentos incluyamos estos valores como parte de las características de aquellos personajes con los que los niños y niñas se quisieran identificar. Por ejemplo, si queremos transmitir el valor de la disciplina, resaltemos esta cualidad como una característica de uno de los personajes principales del cuento.  Si deseamos que los niños aprendan a gastar de manera inteligente, mostremos personajes que lo hagan así.

–       Para facilitar que los niños y niñas desarrollen su imaginación y creatividad, podemos: Hacer “cuentos interactivos” con “espacios en blanco” para que ellos completen  a su gusto. Por ejemplo, decirle a un niño: “Inventemos entre los dos un cuento. Cuando yo me calle, tú sigues y cuando tú te detengas, yo continúo. Comencemos: Había una vez un niño muy ahorrativo y muy_________ (Hacer una pausa para que el niño continúe)…

–       Para encontrar estrategias que les ayuden a enfrentar problemas, podemos idear narraciones con situaciones difíciles, las cuales se simplifican o resuelven al aplicar diversas estrategias.  Por ejemplo: “Juanita, era una niña muy recursiva que quería aprender a patinar, mientras que su hermanito quería aprender a nadar. Como sus padres no tenían el dinero para pagarles los cursos, los dos niños se reunieron para pensar qué podían hacer. Se les ocurrieron varias ideas, entre ellas: Ahorrar parte del dinero que les daban sus padres para la merienda en el colegio, preparar galletas y venderlas a sus compañeros, alquilar a sus primos los videojuegos  y ayudar a Juan, el vecino de al lado a limpiar su jardín. Comenzaron a llevar a cabo sus ideas y así lograron reunir el dinero para tomar los cursos que querían”.

 A veces, en las librerías o en Internet, encontramos cuentos que nos ayudan en los  propósitos anteriores, sin embargo, cuando no existen, podemos inventarlos.

He escuchado personas que dicen: “Yo no sirvo para inventar cuentos” o “A mí no se me ocurre ninguna idea”. Estas son creencias que pueden dificultar un poco la invención de cuentos; a la vez, si las enfrentamos y comenzamos a “soltarnos”, haciendo cuentos cortos, poco a poco nos sentiremos  cómodos y descubriremos que hemos desarrollado esa habilidad. Los niños pueden ayudarnos en esta labor, acompañándonos en la invención.

Algunas sugerencias al idear cuentos, son:

  1. Podemos iniciar el cuento con “Había una vez…”,  Es sorprendente la actitud de alerta y la expectativa de los niños y niñas cuando escuchan estas palabras
  2. Podemos incluir animales como personajes y si utilizamos características que apreciamos en cada animal, es más fácil elaborar el cuento. Por ejemplo, la lealtad de los perritos, el gusto por la limpieza de los gatos, la habilidad para hacer malabarismos de los hámsters, el trabajo en equipo que realizan las hormigas, la habilidad para construir de los castores, etc.
  3. Podemos utilizar las habilidades de los  animales para relacionarlas con valores y/o comportamientos financieros que deseamos enseñar. Por ej.  Una oveja que se hace trasquilar, vende la lana para ayudar a su familia a conseguir algo que necesitan (resaltando el valor de compartir), o una ardilla que guarda nueces para el invierno, como una manera de enseñar el comportamiento financiero del ahorro.
  4. También podemos incluir como personajes, niños de la edad aproximada de nuestros oyentes, los cuales tienen problemas que aprenden a resolver de manera adecuada o creativa.
  5. El “nudo del cuento” debe orientarse a la temática que queremos resaltar; en nuestro caso, la temática financiera: Valores, creencias, comportamientos financieros de ganar o de administrar dinero, etc.
  6. El final del cuento puede incluir la resolución de la problemática y si no la incluye, debe facilitar que nuestros oyentes queden a la expectativa de que el personaje va a resolverla

El próximo mes compartiré un cuento, que ayudará  a los niños a aprender sobre el ahorro 😉

 

 

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One Comment

  1. Martha Alicias says:

    Estoy fascinada con todo el material y las ideas que nos están brindando para trabajar con nuestro hijos.
    Este recetario esta espectacular!!!

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